"Sigfrido o Sigurd, hijo del héroe Sigmund y favorito de Odín, creció huérfano. De gran valentía, cuando era muy joven, mató al dragón Fafnir por deseo de Regin, el herrero, robándole el tesoro. Sin embargo, el tesoro oculto estaba encantado por un anillo que había recibido una maldición y la tragedia se desata. Sigurd, poco después se casa con Gudrun, hija del rey de los Nibelungos y accede a ayudar a su hermano Gunnar a conquistar Brynhildr, una valquiria que vivía tras un muro de fuego. Disfrazado de Gunnar, la conquista tras entregarle el fatídico anillo, luego de lo cual, Gunnar, se casa con ella. Pero Gudrun, la esposa de Sigurd, al ver a Brynhildr llevar el anillo, le cuenta la verdad para burlarse de ella. Brynhildr, furiosa y exige que Gunnar y su hermano Hogni maten a Sigurd, para después suicidarse, quemándose en la propia pira funeraria de Sigurd. Gudrun se casa con Atli, hermano de Brynhildr, al cual le pide que mate a Gunnar y a Hogni, en venganza por haber matado a Sigurd. Luego Gudrun mata a sus hijos con Atli, hace unas copas con sus cráneos y le sirve a Atli su sangre en lugar de vino y sus corazones en lugar de carne. Finalmente, incendia su palacio, y mueren todos los que allí estaban".
Leyenda de la Mitología Nórdica
"El discípulo llegó hasta el maestro y le dijo:- Guruji, por favor, te ruego que me impartas una instrucción para aproximarme a la verdad. Tal vez tú dispongas de alguna enseñanza secreta.Después de mirarle unos instantes, el maestro declaró:- El gran secreto está en la observación. Nada escapa a una mente observadora y perceptiva. Ella misma se convierte en la enseñanza.-¿Qué me aconsejas hacer?- Observa - dijo el gurú-. Siéntate en la playa, a la orilla del mar, y observa cómo el sol se refleja en sus aguas. Permanece observando tanto tiempo como te sea necesario, tanto tiempo como te exija la apertura de tu comprensión.Durante días, el discípulo se mantuvo en completa observación, sentado a la orilla del mar. Observó el sol reflejándose sobre las aguas del océano, unas veces tranquilas, otras encrespadas. Observó las leves ondulaciones de sus aguas cuando la mar estaba en calma y las olas gigantescas cuando llegaba la tempestad. Observó y observó, atento y ecuánime, meditativo y alerta. Y así, paulatinamente, se fue desarrollando su comprensión. Su mente comenzó a modificarse y su conciencia a hallar otro modo mucho más rico de percibir. El discípulo, muy agradecido, regresó junto al maestro.-¿Has comprendido a través de la observación? - preguntó el maestro.- Sí - repuso satisfecho el discípulo -. Llevaba años efectuando los ritos, asistiendo a las ceremonias más sagradas, leyendo las escrituras, pero no había comprendido. Unos días de observación me han hecho comprender. El sol es nuestro ser interior, siempre brillante, autoluminoso, inafectado. Las aguas no lo mojan y las olas no lo alcanzan; es ajeno a la calma y la tempestad aparentes. Siempre permanece, inalterable, en sí mismo.- Ésa es una enseñanza sublime - declaró el gurú- la enseñanza que se desprende del arte de la observación".
Anónimo Hindú
"Sobre Yggdrasill, o el árbol cósmico, se apoyan los nueve mundos escandinavos. Ciervos y cabras mordisquean sus ramas, su tronco se pudre el dragón Nidghogg masca sus raíces, lo cual produce gran sufrimiento. Pero es salvado por las tres Normas: Destino, Ser y Necesidad, que riegan todos los días el agua con el pozo del destino.
El poema escandinavo "El cantar de Grimnir" dice que de todos los árboles, Yggdrasill es el mejor. Yggdrasill es un enorme fresno que crece en el centro del cosmos protegiendo y nutriendo a los mundos.
En el cantar, los dioses cabalgan todos los días "desde Yggdrasil" para repartir sus destinos a la humanidad, y fue en Yggdrasill donde Odín, dios supremo, se sacrificó por voluntad propia, colgándose durante nueve días, antes de poder agarrar las runas del poder. Yggdrasil daba la vida a nueve mundos, dispuestos entre capas:
1. Superior: Asgard, el reino de los Aesir, de los dioses guerreros.
2. Vanaheim, reino de los Vanir o dioses de la fertilidad.
3. Aflheim, reino de los elfos de la luz.
En la capa central, unidos con Asgard por Bifrost, el puente del arco iris, estaba Midgardr (Tierra Media), reino de los hombres mortales , y también Jotunheimr, mundo de los gigantes, Nidavellir, tierra de los enanos Svartalfheiem, tierra de los elfos negros. Debajo estaba Niflheimr, reino de los muertos, y su fortaleza Hel.
El noveno mundo, a veces se considera que es Hel y a veces el fuego primigenio Muspell, que aniquilará la creación al final de los tiempos.
Yggdrasill sobrevivirá y portegerá en el bosque de Hoddmimir al hombre y a la mujer que han de repoblar el mundo. Las ramas de Yggdrasil se extienden por todo el mundo y llegan hasta los cielos.
Yggdrasill, árbol del sacrificio, Yggdrasill significa literalmente "caballo terrible" o "caballo de Odín". Cuando Odín se inmoló en el árbol para conseguir el conocimiento de las runas mágicas, se lo describe como "cabalgando" sobre el caballo en el mismo sentido en que los poetas escandinavos se refieren a la horca como a un caballo.
Yggdrasill, árbol protector, Yggdrasill cobija a los nueve mundos. Al final del tiempo, durante la batalla de Ragnarok protegerá a un hombre y a una mujer: Lif y Lifthrasir, que se alimentarán por las mañanas de su dulce rocío y serán el inicio de la nueva vida en la nueva era".
Leyenda de la Mitología Nórdica
"Era un discípulo honesto y de buen corazón, pero todavía su mente era un juego de luces y sombras y no había recobrado la comprensión amplia y conciliadora de una mente sin trabas.Como su motivación era sincera, estudiaba sin cesar y comparaba credos, filosofías y doctrinas. Realmente llegó a estar muy desconcertado al comprobar la proliferación de tantas enseñanzas y vías espirituales. Así, cuando tuvo ocasión de entrevistarse con su instructor espiritual, dijo:-Estoy confundido. ¿Acaso no existen demasiadas religiones, demasiadas sendas místicas, demasiadas doctrinas si la verdad es una?Y el maestro repuso con firmeza:-¡Qué dices, insensato! Cada hombre es una enseñanza, una doctrina."
"Erase una vez una mujer que soñó con otra mujer que seguramente pertenecía al Pueblo Oculto. Esta última le rogaba en su sueño que le proporcionara leche para su niño durante todos los días de un mes, y que la dejara en un lugar de la casa. Ella le prometió que así lo haría, y al levantarse cumplió su palabra; puso un cuenco de leche en el lugar acordado todos los días, y la leche siempre desaparecía. Esta situación continuó durante todo un mes. Cuando el mes finalizó, la misma mujer se le volvió a aparecer en un sueño y le dijo que había hecho bien, y que como recompensa podía recoger el cinturón que encontraría en su cama cuando despertara. La señora se desvaneció y nuestra protagonista despertó, encontrándose un bello cinturón hecho en plata, exactamente como la mujer elfa le había prometido".
Leyenda de la Mitología Nórdica
"Era un padre de familia. Había conseguido unas buenas condiciones de vida y había enviudado, después de que sus hijos se hicieran mayores y encauzaran sus propias vidas. Siempre había acariciado la idea de dedicarse a la búsqueda espiritual y poder llegar a sentir la unidad con la Conciencia Universal. Ahora que ya no tenía obligaciones familiares, decidió ir a visitar a un yogui y ponerlo al corriente de sus inquietudes, pidiéndole también consejo espiritual.
El yogui vivía cerca de un río. Cubría su cuerpo con un taparrabos y se alimentaba de aquello que le daban algunos devotos. Vivía en paz consigo mismo y con los demás. Sonrió apaciblemente cuando llegó hasta él el hombre de hogar.
-¿En qué puedo ayudarte? -preguntó cortésmente.
-Venerable yogui, ¿cómo podría yo llegar a percibir la Mente Universal y hacerme uno con Ella?
El yogui ordenó:
-Acompáñame.
El yogui condujo al hombre de hogar hasta el río. Le dijo:
-Agáchate.
Así lo hizo el hombre de hogar y, al punto, el yogui lo agarró fuertemente por la cabeza y lo sumergió en el agua hasta llevarlo al borde del desmayo. Por fin permitió que el hombre de hogar, en sus denodados forcejeos, sacara la cabeza. Le preguntó:
-¿Qué has sentido?
-Una extraordinaria necesidad y ansia de aire.
-Pues cuando tengas esa misma ansia de la Mente Universal, podrás aprender a percibirla y hacerte uno con ella".
Anónimo Hindú
"El Rey de T’sin mandó decir al Príncipe de Ngan-ling:-A cambio de tu tierra quiero darte otra diez veces más grande. Te ruego que accedas a mi demanda.
El Príncipe contestó:
-El Rey me hace un gran honor y una oferta ventajosa. Pero he recibido mi tierra de mis antepasados príncipes y desearía conservarla hasta el fin. No puedo consentir en ese cambio.
El Rey se enojó mucho, y el Príncipe le mandó a T’ang Tsu de embajador. El Rey le dijo:
-El Príncipe no ha querido cambiar su tierra por otra diez veces más grande. Si tu amo conserva su pequeño feudo, cuando yo he destruido a grandes países, es porque hasta ahora lo he considerado un hombre venerable y no me he ocupado de él. Pero si ahora rechaza su propia conveniencia, realmente se burla de mí.
T'ang Tsu respondió:
-No es eso. El Príncipe quiere conservar la heredad de sus abuelos. Así le ofrecieras un territorio veinte veces, y no diez veces más grande, igualmente se negaría.
El Rey se enfureció y dijo a T’ang Tsu:
-¿Sabes lo que es la cólera de un rey?
-No -dijo T’ang Tsu.
-Son millones de cadáveres y la sangre que corre como un río en mil leguas a la redonda -dijo el Rey.
T’ang Tsu preguntó entonces:
-¿Sabe Vuestra Majestad lo que es la cólera de un simple particular?
Dijo el Rey:
-¿La cólera de un particular? Es perder las insignias de su dignidad y marchar descalzo golpeando el suelo con la cabeza.
-No -dijo T'ang Tsu- esa es la cólera de un hombre mediocre, no la de un hombre de valor. Cuando un hombre de valor se ve obligado a encolerizarse, como cadáveres aquí no hay más que dos, la sangre corre apenas a cinco pasos. Y, sin embargo, China entera se viste de luto. Hoy es ese día.
Y se levantó, desenvainando la espada.
El Rey se demudó, saludó humildemente y dijo:
-Maestro, vuelve a sentarte. ¿Para qué llegar a esto? He comprendido".
Anónimo Chino